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Esto ocurrió en el año 2010. Nuestro compañero podría haber pasado de largo y mirado hacia otro lado, pero no lo hizo. Igual que él, los familiares de la chica —también de origen ecuatoriano— trataron de evitar la agresión y acabaron todos ellos, junto con Tohil, retenidos en los calabozos durante 39 horas. En su arresto, traslado y durante el tiempo que permanecieron detenidos fueron víctimas de golpes, amenazas de muerte e insultos de carácter racista. No recibieron agua ni comida durante más de 8 horas. No se les permitió comunicarse con nadie. Pero esto lamentablemente no es un caso aislado. Ha sido y es la realidad cotidiana para muchas personas migrantes que son víctimas de la persecución policial y las redadas racistas en nuestros barrios, en las que son tratadas de forma deplorable sin que se respeten sus derechos ni tampoco su integridad física.

Sobre nuestro compañero pesa una petición de tres años de cárcel por levantarse ante un acto brutal e injusto. Dos de los policías que le agredieron insisten en que fueron ellos los agredidos, aunque existen vídeos —que los vecinos, alarmados, grabaron desde las ventanas— en los que se aprecia perfectamente que la única violencia fue por parte de la policía. Una vez más estamos ante una realidad cada vez más extendida, la de tratar a las víctimas como verdugos.

Esta gran injusticia tampoco es un caso único, ni mucho menos. Todos los días somos testigos de cómo se utiliza la justicia para golpear a cualquiera que se levanta contra la desigualdad, que denuncia la injusticia y que trata de cambiarla. Las cárceles son últimamente destino de raperos, tuiteros, sindicalistas y activistas de la izquierda por este sencillo motivo. Mientras tanto políticos y empresarios corruptos, parientes de monarcas y demás personajes influyentes, defensores del régimen, de la precariedad, del machismo y de los desahucios campan a sus anchas como si nada. Pero no nos van a callar.

Desde el Sindicato de Estudiantes y Libres y Combativas llamamos a todas y todos los que entienden que esta situación no se puede mantener ni un minuto a solidarizaros con nuestro compañero. Si Tohil Delgado es condenado a prisión, será una condena contra todos los que luchamos en las calles. Os pedimos que difundáis este caso, que firméis la resolución de protesta pidiendo su absolución y que sigáis ocupando las calles y dando la batalla contra la opresión a la que nos condenan a la mayoría.

Os invitamos a todas y a todos a participar en la concentración de solidaridad por la absolución de Tohil y el resto de acusados el miércoles 6 de junio frente a los juzgados de lo penal (C/ Julián Camarillo nº 11, Madrid) y a extender la solidaridad tan lejos como podáis. Con la presión social podemos evitar que se lleve a cabo esta injusticia.

¡Basta ya de machismo y racismo policial!

¡Si nos tocan a uno, respondemos todos!

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