Por su interés reproducimos este artículo publicado por El Decano de Guadalajara. Pincha aquí para acceder al original

Siempre presente y en continua interacción con los ritmos de la naturaleza, la Luna influye en la biología humana y también en la cultura, en los mitos y creencias, como lo que evidencian hallazgos arqueológicos en la provincia de Guadalajara en El Ceremeño (Herrería) o enterramientos en el territorio de Molina de Aragón y el Alto Tajo, en los que los investigadores han identificado la importancia de los ciclos lunares en la cosmovisión de estos pobladores.

También en la necrópolis celtibérica de Navafría, ubicada en el pueblo molinés de Clares, donde Enrique Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo, halló dentro de un ajuar un denominado collar sideral, en cuya decoración destacan los cuernos lunares, datado en el siglo IV a. n. e.

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Collar sideral la necrópolis celtibérica de Navafría, ubicada en el pueblo molinés de Clares (Guadalajara). Procedencia foto: Museo Arqueológico Nacional. 

El deseo del hombre de llegar a la Luna

Desde en el siglo II hay constancia del deseo del hombre de llegar a la Luna, expresado mediante narraciones fantásticas, como la de Luciano de Samosata, con un  barco convertido en nave voladora o, siglos después, Dante, en su Divina Comedia, que llega a este astro en una nube. Les seguirán otros relatos como el Ludovico Ariosto quien viaja a nuestro satélite en un carro tirado por animales mitológicos -hipogrifos- y de Johannes Kepler, que lo hace con diablos. En 1865 Julio Verne dio a la luz una obra más verosímil, De la Tierra a la Luna, basada en los recientes conocimientos científicos de su tiempo.

Pero no fue hasta mediados de los años cincuenta del pasado siglo cuando el hombre estuvo en condiciones de poder dar el salto de la fantasía al hecho concreto de alcanzar la Luna, gracias al desarrollo científico-técnico, haciendo buenas las palabras de K. Marx:

"La humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización".(Marx, K. 'Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política'.1859).

Hace 57 años, el 20 de julio de 1969, los astronautas Neil Armstrong y Edwin Aldrin fueron los primeros hombres en pisar el suelo lunar. Este logro gigantesco fue posible, como expresara Armstrong, gracias a "todos los gigantes de la ciencia que precedieron este esfuerzo", y de cuantos habían colaborado en el esfuerzo colectivo, "especialmente a todos aquellos estadounidenses que construyeron la nave espacial; (…), diseñaron, hicieron las pruebas y pusieron sus corazones y todas sus habilidades en dichas profesiones…". Se calcula que participaron unas 400.000 personas durante más de diez años, con un coste de 130.000 millones de dólares, en su valor actual.

Los primeros éxitos cosmonáuticos fueron los conseguidos por la Unión Soviética con el lanzamiento del satélite Spunitk en 1957 y del primer hombre al espacio, Yuri Gagarin, en 1961. Estas victorias cósmicas soviéticas, las de un país que 40 años atrás era tan subdesarrollado como la India y apenas dos décadas antes había sufrido la inmensa devastación causada por la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial, solo pudieron ser posibles gracias a la economía planificada, aún con el gran lastre de su gestión burocrática. Esto desató la inquietud entre la burguesía estadounidense, por cuanto sospecharon la posibilidad de que las naves espaciales rusas podrían transportar armamento nuclear y con él bombardear la Tierra.

Estas consideraciones y el prestigio político -por encima del científico-, dieron inicio al programa espacial de EEUU, que respondieron lanzando en misión cosmonáutica a John Glenn en 1962, mientras los rusos enviaban al espacio a la primera mujer, Valentina Tereshkova, en 1963, y a Alexei Leonov, que dio el primer paseo espacial, en 1965.

Tras la llegada de EEUU a la Luna, cuya última visita la hizo el astronauta Eugene Cerdan en 1972, que supuso una enorme victoria propagandística sobre la Unión Soviética, nadie ha vuelto a nuestro satélite, pues los estadounidenses priorizaron otros objetivos, tales como los transbordadores espaciales, la Estación Espacial y, más recientemente, durante el primer mandato de Trump, la apuesta por Marte.

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Los astronautas Armtrong, Collins y Aldrin que llegaron a la Luna en 1969. Foto: dominio público. 

La nueva carrera espacial

En 1970, China, en medio de las convulsiones de la Revolución Cultural, lanzó al espacio su primer satélite artificial, Dong Fang Hong 1 (el Este es rojo), suceso que marcó un hito en un país todavía pobre respecto a los estándares de Occidente.

En 1999, reciente aún la caída de la Unión Soviética, puso en órbita su primera nave espacial no tripulada, Shenzou y, en 2003, Yang Liwei fue el primer astronauta chino en la Shenzou-5.

Tras la caída de la Unión Soviética, China surgió como el nuevo competidor de Estados Unidos en la carrera espacial.

El pasado 12 de abril, la misión Artemis II amerizaba frente a las costas de San Diego, con su tripulación -compuesta por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen- que había despegado el 1 de abril del Centro Espacial Kennedy en Florida a bordo del cohete Space Launch System (SLS) y, en poco más de nueve días, la nave espacial Orión, llamada Integrity, completó un sobrevuelo lunar, acercándose a aproximadamente 6.545 kilómetros de la superficie de la Luna el 6 de abril, antes de regresar a la Tierra, en una trayectoria que abarcó casi 1,1 millones de kilómetros.

Este enorme éxito en la conquista del espacio, queda oscurecido al haberse desarrollado en el contexto de la crisis y declive del capitalismo estadounidense, muy lejos del escenario de esplendor que vivió en los años del proyecto Apolo, aún con la sombra de la guerra de Vietnam. Este viaje al entorno de la Luna se ha producido en los días en los que 41 millones de personas en los EEUU viven en la pobreza, teniendo que optar en muchos casos entre pagar un alquiler o comer, mientras Donald Trump gasta 500 millones de dólares en una reforma de la Casa Blanca y ha encargado la construcción de un salón de baile con capacidad para mil personas, recordando mucho a los gastos suntuarios de las corruptas cortes de Versalles o San Petersburgo antes de la revolución.

Trump ha desatado una guerra contra Irán, causando miles de víctimas, la elevación el precio de las materias primas y el petróleo y la destrucción de infraestructuras y bienes culturales, en medio del anuncio por parte del vicepresidente de EEUU, JD Vance de una previsible utilización de armamento nuclear y la promesa genocida de Donald Trump de "devolver a todo un pueblo a la Edad de Piedra". El  posterior alto el fuego de dos semanas era roto por Israel bombardeando el Líbano causando al menos 303 muertes.

Los viajes espaciales son un hito en la historia de la humanidad solo comparable al descubrimiento y colonización de América. Éstos trajeron avances en la navegación; cambios importantes en la dieta, con la introducción en Europa de la patata, el tomate, el maíz, el pimiento… El móvil para el descubrimiento de nuevas tierras fue la búsqueda de oro, seda y especias que propiciaron el desarrollo del capitalismo a escala planetaria.

La conquista del espacio tiene un enorme potencial de adelanto científico y técnico, pero encuentra sus obstáculos principales en el control de la economía por parte de un grupo de grandes empresas y la competencia entre estados nacionales, actualmente China y EEUU.

El  gasto de miles de millones de dólares en el proyecto de vuelta a nuestro satélite son enormes. Baste decir que solo el programa Artemis II superó los 93.000 millones de dólares para 2025, a los que hubo que añadir 4.000 millones por cada misión, dado que no eran reutilizables ni el cohete SLS, ni la nave Orión.

Lejos de una agencia estatal que planificara, ejecutara y supervisara estos proyectos, han sido 2.700 empresas privadas que colaboran en la misión las han salido beneficiadas de este incremento del presupuesto, entre ellas SpaceX, de Elon Musk; Blue Origin, de Jeff Bezos;

Boeing; Lockheed Martin y Northrop Grumman. Esta última revalorizó sus acciones en bolsa un 22 por cien y las de Lockheed lo fueron en un porcentaje de 29.

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Amerizaje de la capsula Orión en el océano Pacífico frente a la costa de SanDiego, California. Fuente:https://www.lmneuquen.com/ciencia-y-vida

El control del espacio

El programa Artemis ha sido presentado por Donald Trump como una época nueva para la ciencia lunar, pero la realidad es que la nueva misión al satélite forma parte de los planes estadounidenses del control del espacio para apoderarse de los depósitos de agua concentrados en los cráteres permanentemente sombreados del polo sur lunar, con la que una vez separados sus elementos -oxígeno e hidrógeno- con éste último podría fabricarse combustible para naves espaciales.

Se trata, en definitiva, de alcanzar este agua y otros recursos antes que China. De ahí el intento de neutralizar su programa espacial que comprende los satélites de comunicaciones Queqiao, las sondas Chang'e y la instalación de una base en el polo sur de la Luna. Para impedirlo, el imperialismo estadounidense proyecta militarizar un corredor de 240.000 millas, con el fin de proteger a las naves que vayan a establecer una base lunar, lo que implica colocar reactores nucleares en el espacio, o lo que es lo mismo, armas atómicas.

La conexión entre los astronautas del Artemis II y la Tierra estuvo interrumpida durante 41 minutos mientras transitaban por la cara oculta de la Luna. Esto supuso un riesgo para los tripulantes, que pudo haberse salvado, pero para ello habrían tenido que utilizar el satélite chino Queqiao, para lo que la NASA tenía autorización desde 2019. Pero el chovinismo de la administración Trump, prefirió el riesgo de la incomunicación absoluta antes que depender en algo tan importante de China, que hiciera sombra a la 'grandeza americana'. Este hecho es una prueba más de los extremos a que llega la nefasta competencia entre estados en la carrera sideral.

La exploración de la Luna y de otros astros va unida a la lucha contra la guerra y el capitalismo, sea éste del país que sea. La expansión cósmica de la humanidad, solo puede ser llevada a cabo plenamente mediante un esfuerzo social colectivo, que prevalezca sobre el lucro y la disputa entre naciones.

Enrique Alejandre Torija. Investigador de temas históricos, autor de 'El movimiento obrero en Guadalajara. 1868-1939' y 'Guadalajara, 1719-1823.Un siglo conflictivo' y 'La mujer trabajadora en Guadalajara.1868-1939'. Coautor de ‘Guadalajara Rebelde. Siglos XI-XX’.

Fuentes consultadas para la realización de este artículo:

- Abril, G. 'La Luna: el nuevo escenario de la carrera espacial entre Estados Unidos y China'. El País, 6-4-2026

- Cerdeño, Mª. L., 'Arqueología funeraria celtibérica'. Historia e 2 (2005).

- Hansen, James R., 'El primer hombre. La vida de Neil Armstrong'. Editorial Debate.

- Marx, K. 'Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política' (1859). https://www.marxists.org/espanol.

- Millan, S., 'La NASA tira de 2.700 proveedores en su vuelta a la Luna con el respaldo de sus fieles: Lockheed, Boeing y Northrop'. El País, 7-4-2026