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De la misma manera, sin un estudio completo de las lecciones de la derrotada Revolución Española, sería imposible preparar la victoria de la futura revolución. “Los que no aprenden de la historia están condenados a repetirla”.
La Revolución Española ha sido objeto de estudio permanente por parte de políticos e historiadores, pero el intento consciente de distorsionar su naturaleza, su dinámica interna y caricaturizar a sus protagonistas ha tenido, hasta cierto punto, éxito.
La moral dominante, es decir, las ideas de la clase dominante, intentan reducir los acontecimientos de los años 30 en España, a un enfrentamiento fratricida entre hermanos, “un inmenso error” que no se puede repetir.
Detrás de esta charlatanería con la que se quiere embaucar a las jóvenes generaciones, se intenta ocultar la verdadera realidad del drama histórico. La Guerra Civil, la expresión más aguda de la lucha de clases, fue provocada e iniciada por esa misma burguesía que hoy habla de “olvidar”. Los mismos apellidos que hoy controlan los grandes bancos, las grandes empresas, la tierra, que poseen la parte del león de la economía, estuvieron detrás de la organización y preparación del levantamiento fascista que cubrió España de una negra dictadura que se prolongó durante casi 40 años.
Los obreros conscientes, y los jóvenes que se inician en la lucha política deben rechazar los cantos de sirena que lanzan los propagandistas de la burguesía. Muchos están interesados en enterrar las enseñanzas políticas de la Revolución Española. Pero echar tierra sobre aquellos acontecimientos no beneficia la causa del socialismo.
La violencia es el sello de la sociedad capitalista. En este siglo que termina, la humanidad se ha visto enfrentada en dos ocasiones a la barbarie generalizada, en forma de guerra. Sin embargo, en la época actual las matanzas, los genocidios, el hambre y la miseria no son recuerdos del pasado, sino realidades para millones de hombres y mujeres.
Un sistema social no desaparece de la escena de la historia hasta que agota toda su capacidad para desarrollar las fuerzas productivas, la tecnología, la ciencia, la cultura. En la actualidad las conquistas colosales de la humanidad no sirven para resolver los problemas más básicos de millones de seres humanos. El despilfarro, el lujo insultante, la riqueza que se concentra cada vez más, conviven con la guerra, la explotación infantil, el genocidio étnico y las intervenciones imperialistas. La burguesía es un obstáculo para el desarrollo de la sociedad y la resolución de las necesidades de millones de personas.
El grito de emancipación de los obreros, los campesinos, las mujeres, los jóvenes que protagonizaron la revolución española, sigue teniendo hoy todo su sentido.
Pensamos pues que nuestro homenaje a la causa de esos millones de luchadores es precisamente continuar la tarea de construir una sociedad nueva, justa e igualitaria, la sociedad socialista.
Pero para ello, necesitamos en primer lugar comprender la realidad que nos rodea, si queremos transformarla, y crear el instrumento adecuado para hacerlo posible: la organización marxista de masas. Las lecciones de la Revolución Española, su estudio, su comprensión y asimilación es vital para desarrollar los cuadros revolucionarios que hagan posible la victoria decisiva.

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